Predica por el Pastor Rev. Manuel Santiago.
Texto base: Hechos 9:15
“Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.”
(Hechos 9:15, RVR1960)
Introducción
La Biblia nos enseña que Dios no solo salva personas, sino que las escoge y las forma como instrumentos para Su obra. El tema de este mensaje es claro y desafiante: “El instrumento escogido”. No se trata de talentos humanos ni de posiciones visibles, sino de un llamado divino que transforma vidas ordinarias en vasos de honra.
Así como un instrumento musical no produce sonido si nadie lo toca, de la misma manera un creyente puede estar en la iglesia, pero no estar siendo usado por Dios. La gran pregunta es: ¿Estamos sonando para la gloria de Dios o solo estamos presentes?
¿Qué es un instrumento escogido?
Un instrumento escogido no lo elige el pastor, ni la iglesia, ni una organización. Los ministerios no se asignan por votos ni recomendaciones humanas; son un llamado soberano de Dios.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…”
(Juan 15:16)
Dios llama, forma, capacita y trata con la persona que Él escoge. Ese llamado implica proceso, obediencia y, muchas veces, sufrimiento. No es un título; es una responsabilidad.
La diversidad de ministerios en la Iglesia
La Iglesia del Señor cuenta con diversos ministerios (ver Efesios 4:11):
- Apóstoles (en su función bíblica fundacional)
- Profetas
- Evangelistas
- Pastores
- Maestros
Cada uno cumple una función específica en el cuerpo de Cristo. No todos predican desde un púlpito, pero todos los instrumentos verdaderamente escogidos producen fruto.
El problema hoy no es la falta de llamados, sino la falta de disposición. Muchos quieren el privilegio, pero no el proceso.
Saulo de Tarso: un enemigo convertido en instrumento
Saulo de Tarso no parecía candidato para el Reino. Perseguía a la iglesia, consentía en la muerte de los creyentes y defendía una religión sin Cristo. Sin embargo, Dios vio algo más profundo.
“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
(Hechos 9:4)
Cuando Saulo tuvo un encuentro real con Jesús camino a Damasco, su vida fue quebrantada para ser reconstruida. Ese choque con Cristo no lo destruyó: lo transformó.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron…”
(2 Corintios 5:17)
Dios no mira lo que somos, mira lo que Él va a hacer con nosotros.
Dios prepara al instrumento antes de usarlo
Antes de enviar a Saulo, Dios habló con Ananías. Aunque Ananías conocía la reputación de Saulo, Dios le dijo claramente:
“Ve, porque instrumento escogido me es este…”
(Hechos 9:15)
Esto revela una verdad poderosa:
- Dios ya ha preparado el corazón del que Él llama.
- El instrumento escogido está marcado por Dios, aunque aún no lo sepa.
Puedes huir como Jonás, esconderte, postergar el llamado… pero si Dios te marcó, Él tratará contigo dondequiera que estés.
El instrumento escogido no se detiene
Pablo entendió su llamado con claridad:
“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo…”
(Hechos 20:24)
El instrumento escogido:
- No vive para sí mismo
- No se detiene por oposición
- No retrocede por tribulación
- No pierde el gozo en el proceso
Puede haber prisiones, persecuciones y luchas, pero el llamado de Dios siempre empuja hacia adelante.
La luz no se esconde
Jesús fue claro:
“Vosotros sois la luz del mundo… ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud.”
(Mateo 5:14–15)
El instrumento escogido no puede esconder lo que Dios le ha dado. La luz se nota. El testimonio se ve. El fruto habla.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
(Mateo 5:16)
Cuando la iglesia vive el evangelio con poder y santidad, los inconversos glorifican a Dios, no por un letrero, sino por la vida de Cristo reflejada en Su pueblo.
Un llamado urgente
Dios sigue buscando instrumentos de honra. La pregunta no es si Dios llama, sino:
¿Estás dispuesto a responder?
¿Has estado postergando lo que Dios quiere hacer contigo?
“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura…”
(Juan 9:4)
Hoy es el día.
Hoy es el tiempo.
No dejes para mañana lo que Dios te está pidiendo hoy.
Conclusión
Dios no busca perfección, busca disposición.
No busca fama, busca obediencia.
No busca excusas, busca instrumentos escogidos.
Si Dios te ha hablado, responde.
Si Dios te ha llamado, no postergues.
Si Dios te marcó, ríndete.
Porque el instrumento escogido puede pasar por el fuego, pero nunca será descartado.
Si deseas escuchar este mensaje completo tal como fue predicado, con su unción, exhortación y desarrollo bíblico, te invitamos a ver el video a continuación. Permite que Dios ministre tu corazón mientras escuchas la enseñanza completa.
