Predica por el Pastor Rev. Manuel Santiago.
Dios Sigue Llamando
Un llamado a la salvación y al servicio
La Biblia muestra claramente que Dios sigue llamando a las personas hoy. Su voz no se ha detenido, ni su propósito ha cambiado. Desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días, Dios continúa invitando al ser humano primero a la salvación y luego a participar en su obra.
Uno de los pasajes más claros sobre este llamado se encuentra en el libro de Isaías:
“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”
— Isaías 6:8
Este versículo resume la esencia del llamado de Dios: Él busca personas dispuestas a responder.
Dos llamados de Dios
En la Biblia encontramos dos llamados principales.
1. El llamado a la salvación
El primer llamado de Dios es para salvar. Nadie está excluido de esta invitación. Sin importar profesión, posición social o conocimiento, todo ser humano necesita salvación.
La Escritura afirma:
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”
— Romanos 3:23
La salvación significa escapar del poder del pecado y de la condenación. Es la obra misericordiosa de Dios para rescatar al ser humano. Nadie puede acercarse a Dios sin reconocer primero su necesidad de Él.
Muchos están en la iglesia, o buscan a Dios, precisamente porque reconocen que necesitan su gracia, su perdón y su dirección.
2. El llamado al servicio
Después de la salvación, Dios también llama a las personas a servir en su obra. Este llamado puede tomar muchas formas: ministerio pastoral, trabajo misionero, enseñanza, servicio en la iglesia o evangelismo.
Jesús habló sobre esta necesidad cuando dijo:
“A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos; rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
— Mateo 9:37–38
Dios continúa llamando obreros para su campo.
Cuando Dios llama, la respuesta debe ser obediencia
En la Biblia vemos distintos ejemplos de cómo Dios llama a las personas.
El llamado inmediato: Jonás
Dios llamó al profeta Jonás con una misión específica:
“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella.”
— Jonás 1:2
Jonás sabía quién era Dios, pero aun así intentó resistirse al llamado. Muchas veces el problema no es escuchar la voz de Dios, sino obedecerla.
Cuando Dios llama, la obediencia no debe retrasarse.
Un encuentro divino preparado: Felipe
En el libro de Hechos, Dios llamó a Felipe para encontrarse con un hombre que leía las Escrituras pero no las entendía.
“Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza.”
— Hechos 8:26
Felipe obedeció, y gracias a ello el etíope entendió el mensaje del evangelio.
Esto muestra una verdad importante: hay personas que están esperando que alguien les explique la Palabra de Dios.
Un llamado con tiempo de preparación: David
No todos los llamados son inmediatos. Algunos requieren preparación.
David fue ungido como rey cuando aún era joven, pero no fue coronado de inmediato. Pasó tiempo antes de que ocupara el trono.
Esto enseña que el llamado de Dios puede venir primero, y el cumplimiento del propósito puede llegar después.
Dios llama a construir, no a destruir
Otro ejemplo poderoso es Noé.
Dios lo llamó para construir el arca en medio de una generación corrupta. No le preguntó si tenía experiencia ni habilidades especiales. Simplemente lo llamó.
Cuando Dios llama, Él también prepara.
La obra de Dios no es para destruir vidas, sino para construirlas. Por eso el ministerio debe estar marcado por el amor, la misericordia y la compasión.
La Biblia enseña claramente:
“Si no tengo amor, nada soy.”
— 1 Corintios 13:2
Sin amor no se puede hacer la obra de Dios.
Obstáculos que impiden responder al llamado
Aunque Dios sigue llamando, muchas personas no responden. Algunas de las razones más comunes son:
Orgullo
El orgullo impide obedecer. Jonás sabía que Dios era misericordioso y aun así no quería ir a Nínive.
Presión familiar o social
Muchas personas temen lo que dirán sus familiares o amigos si deciden seguir a Cristo o servirle.
Sin embargo, servir a Dios es una decisión personal.
Intereses personales
Jesús ilustró esto en la parábola de la gran cena:
“Todos a una comenzaron a excusarse.”
— Lucas 14:18
Uno dijo que había comprado una propiedad, otro que tenía negocios, y otro que se había casado. Todos tenían excusas.
A veces los intereses personales ocupan el lugar que debería pertenecer a Dios.
Jesús fue claro:
“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”
— Lucas 14:33
Dios sigue llamando hoy
Aunque algunos rechacen el llamado, Dios continúa llamando.
Llama porque el mundo necesita escuchar el evangelio.
Llama porque aún hay almas que salvar.
Llama porque la obra todavía no ha terminado.
La pregunta no es si Dios está llamando.
La verdadera pregunta es: ¿cómo responderemos nosotros?
Como Isaías, cada creyente está invitado a responder con fe y disponibilidad:
“Heme aquí, envíame a mí.” — Isaías 6:8
Dios sigue llamando.
La decisión de responder está en nuestras manos.
Si deseas escuchar este mensaje completo tal como fue predicado, con su unción, exhortación y desarrollo bíblico, te invitamos a ver el video a continuación. Permite que Dios ministre tu corazón mientras escuchas la enseñanza completa.
