Predica por el Pastor Rev. Manuel Santiago.
No Dejando el Primer Amor
Texto base: Apocalipsis 2:1-5
“Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso… Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia… Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras…”
Introducción
El libro de Apocalipsis nos presenta mensajes dirigidos a siete iglesias. Entre ellas, la iglesia de Éfeso recibe un mensaje que combina reconocimiento y corrección. Este pasaje nos enseña una verdad profunda: es posible estar activos en la obra de Dios, trabajar arduamente y perseverar, pero aun así haber perdido lo más importante, el primer amor.
Este mensaje no solo fue para una iglesia del pasado, sino que sigue siendo una advertencia y una guía para la iglesia de hoy.
Dios conoce nuestras obras
El Señor comienza diciendo: “Yo conozco tus obras”. Esto nos recuerda que Dios está atento a todo lo que hacemos. Nada pasa desapercibido delante de Él. Él ve el esfuerzo, el sacrificio y la dedicación de su pueblo.
La iglesia de Éfeso había trabajado arduamente, había sido paciente en medio de las pruebas y había perseverado sin desmayar. Incluso había demostrado discernimiento espiritual al rechazar a los falsos apóstoles.
Esto nos enseña que el trabajo en la obra de Dios es valioso. Servir, colaborar, predicar, ayudar, sostener la iglesia—todo tiene propósito. Como dice la Escritura:
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre” (Hebreos 6:10).
El peligro de perder el primer amor
A pesar de todas sus virtudes, el Señor señala un problema grave:
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”.
Perder el primer amor no significa necesariamente dejar de trabajar para Dios, sino dejar de hacerlo con pasión, con gozo y con entrega sincera. Es cuando la relación con Dios se vuelve rutinaria.
El primer amor se caracteriza por:
- El deseo constante de buscar a Dios
- El gozo de congregarse
- La sensibilidad a la voz del Espíritu Santo
- La disposición de servir sin condiciones
Cuando ese amor se enfría, comienzan a aparecer señales como el desánimo, la indiferencia y la falta de compromiso.
La importancia de la perseverancia con amor
La iglesia de Éfeso había hecho muchas cosas bien. Había trabajado, había tenido paciencia y no había desmayado. Sin embargo, el Señor no solo mira lo que hacemos, sino también el motivo con el que lo hacemos.
El servicio a Dios no debe ser una carga, sino un privilegio. Todo lo que hacemos debe ser con amor y para la gloria de Dios.
“Hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).
El llamado al arrepentimiento
Dios no solo señala el problema, también ofrece la solución. El llamado es claro:
“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras”.
Aquí encontramos tres pasos fundamentales:
Primero, recordar. Volver a pensar en cómo era nuestra relación con Dios al principio. Recordar el gozo, la entrega y el amor que sentíamos.
Segundo, arrepentirse. Reconocer que hemos fallado y que necesitamos volver a Dios. El arrepentimiento no es condenación, es una oportunidad de restauración.
Tercero, volver a las primeras obras. Retomar aquellas prácticas que nos acercaban a Dios: la oración, la lectura de la Palabra, el servicio con gozo y la comunión con los hermanos.
El riesgo de la indiferencia espiritual
El Señor advierte que si no hay arrepentimiento, habrá consecuencias:
“Pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar”.
Esto habla de perder la luz, la presencia y la efectividad espiritual. Una vida sin pasión por Dios se vuelve estéril.
Por eso la Escritura nos exhorta:
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre” (Hebreos 10:25).
Cuando el creyente se enfría, comienza a alejarse poco a poco de la comunión, de la iglesia y de la presencia de Dios.
Manteniendo el fuego espiritual
El fuego espiritual debe mantenerse encendido. No es algo automático, requiere cuidado y dedicación.
El apóstol Pablo le dijo a Timoteo:
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti” (2 Timoteo 1:6).
Esto implica buscar a Dios constantemente, no depender de emociones pasajeras, sino cultivar una relación firme con Él.
Conclusión
La iglesia de Éfeso nos deja una lección poderosa: no basta con trabajar para Dios, es necesario amarle profundamente.
Hoy es un buen momento para examinarnos:
- ¿Sigo sirviendo con el mismo amor?
- ¿Tengo el mismo deseo de buscar a Dios?
- ¿He dejado que la rutina apague mi pasión espiritual?
Dios nos llama a volver. Aún hay oportunidad de restauración.
Volvamos al primer amor. Volvamos a hacer las primeras obras. Volvamos a encender el fuego espiritual en nuestras vidas.
Te invitamos cordialmente a visitarnos y congregarte con nosotros, donde juntos adoramos a Dios, aprendemos Su Palabra y crecemos como familia en Cristo. Queremos orar contigo y caminar a tu lado en tu relación con el Señor. Visítanos – Dirección y horarios.
